con una deliciosa, pero lícita, peligrosidad;

un hábito difícil de erradicar,
cuya ternura y perseverancia
sigue teniendo la innata capacidad de conmover
y abrir ranuras, por pequeñas que sean,
en corazas bien armadas y aparentemente impenetrables..."
(Sobre las ventajas de soñar_Gioconda Belli)